Disimular : (Del lat. dissimulāre). 1. tr. Encubrir con astucia la intención. U. t. c. intr. 2. tr. Desentenderse del conocimiento de algo. U. t. c. intr. 3. tr. Ocultar, encubrir algo que se siente y padece. Disimular el miedo, la pena, la pobreza, el frío. U. t. c. intr. 4. tr. Tolerar, disculpar un desorden, afectando ignorarlo o no dándole importancia. U. t. c. intr. 5. tr. Disfrazar u ocultar algo, para que parezca distinto de lo que es.

3/02/2006

un no sé qué de no sé quién en no sé dónde

Antes de empezar, sepan disculpar lo pésimo redactado de este texto. Las historias nunca fueron mi fuerte en cuanto a habilidades artísticas. Prefiero referirme a mi persona como un ente nulo en lo que respecta a la expresión de los sentimientos personales. En otras palabras soy una persona de fría lógica calculada. Ahora ya hechas las aclaraciones, podemos proseguir.
Aunque.. nunca se puede estar seguro...






Creo que fui yo el que la miró primero. O no, por ahí no. Lo importante es que fue una de esas miradas bobas, esas que ni siquiera son un juego, pero a las que si les das un poco de lugar, se te llenan de curiosidad.
Ella era morocha, tenía camisa negra, y de alguna misteriosa manera que hoy todavía no entiendo, estaba fumando y comiendo chicle al mismo tiempo ( sí, suena asqueroso y demasiado malo, incluso tal vez maligno para la salud ). Pero, no sé si describirla sea lo correcto. Lo correcto para ustedes, quiero decir. Porque bueno, es muy difícil describir a una persona, especialmente a una que se podría decir que es linda. Y ese es el problema. Linda, pero ¿linda para quién?. Lo importante es que ella estaba ahí, apoyada en un poste, con esos dos extraños e infernalescos vicios. Y yo estaba donde estaba yo.
Me voy a explicar mejor. Yo estaba en el asiento número 3 del micro no-me-acuerdo-cuál que iba a no-me-acuerdo-dónde. El conductor había decidido que detenerse en ese lugar, cuyo nombre no recuerdo ahora, era lo mejor. Seguramente tendría ganas de ir al baño o algo así. Yo había bajado para estirar las piernas ( siempre es bueno estirarlas en un viaje largo ) y había vuelto a subir por culpa de un largo y repetitivo aburrimiento, y miraba a través de la ventana a ver si pescaba algo interesante del otro lado. Bueno, ya explicadas las confusiones, volvamos a lo importante-pero no tanto- de la cuestión.
Como dije antes, creo que fui yo el que la miró primero. Estoy casi del todo seguro y podría darlo por sentado ( aunque parescan demasiadas afirmaciones en realidad son las correctas y necesarias ) ya que yo suelo hacer esas cosas. Con esas cosas me refiero a mirar a las personas. Aunque no lo crean, a veces uno encuentra cosas muy interesantes. Por ejemplo una vez, observando detenidamente a un señor de corbata que esperaba el subte me di cuenta de que en realidad el señor no era un señor, sino que era un mono. Un mono algo calvo pero un mono al fin y al cabo.
Al principio ella me dedicó las típicas miradas que se le de dedican a cualquier desconocido que te esté observando fijamente. La de estoy-mirando-el-paisaje-y-de-casualidad-te-vi; después una de ¿me-estás-mirando-a-mí? y por último la de bueno-si-me-mirás-te-miro. Pero después, después vino lo importante. Ella me sorprendió. Sí, aunque paresca increíble que un ser humano común y corriente pueda sorprender a una mente fría y calculadora como la mía, lo hiso; -increíble que vos, vaca, puedas entenderme - diría un granjero. De golpe tenía sus ojos clavados en los míos, desafiante y valiente. Y yo, ni cobarde ni perezoso ( ¿o era ni tonto ni perezoso? ) le sostuve la mirada. Jamás me iba a dar por vencido en un duelo de espíritu y ojos. Debo admitir que me costó dar pelea. Dentro mío la verguenza, la cobardía y el sanguche que había comido hacía media hora se revolvían y retorcían, pero finalmente ella cedió y miró para otro lado, derrotada y humillada. Yo, orgulloso de mi nueva pero no única victoria también miré para otro lado, para dejarla descansar un poco a la pobrecilla. Pero, de vuelta la vaca sorprendió al dueño
Cuando volví a mirarla, ella también levantó los ojos, y esta vez se rió con la sonrisa más linda que nunca me regalaron en toda mi vida. Durante un segundo o dos quedé confundido y totalmente paralizado. ¿Qué estaba pasando? ¿de qué se reía?. ¿Se estaría riendo de mí?. Imposible. No de mí. Pero, ¿entonces de qué? ( todo esto en dos segundos ). Ah, dije, se ríe de nosotros dos, de ella y de mí.
Y me reí también. Y por cinco segundo, nada más que cinco segundo, nos enamoramos y nos amamos. Y fue el amor más sincero y hermoso de mi vida. Tan sincero que ni tiempo de pelearnos tuvimos. Ni una sola palabra hubo. Ni una sola exageración. Ni una mentira. Lo único que teníamos era una mirada y una sonrisa. Y nos alcanzaba -pero no sobraba- para saber que este era el amor de nuestras vidas. Que nunca nada iba a ser igual.
Pero tan rápido como empezó, terminó. Ella tuvo que subir a su micro, que iba a no-se-qué-lugar. Y el mío, que iba a no-me-acuerdo-dónde puso la primera marcha y arrancó, despacito y cruel, como para dejar que yo me despida ( seguramente el chofer ya había hecho pis o lo que sea ). Me asomé por la ventana por última vez y la vi ahí, del otro lado, esperando también. Me miró y para despedirse me regaló de vuelta esa sonrisa, esa que sólo ella supo cómo darme, y con un gesto de la mano nos dijimos chau, hasta luego, siempre te recordaré.
Nunca más la volví a ver. No importa a decir verdad. Si hubiéramos hablado, seguramente ella hubiera sido una persona desagradable y común; una vaca. Y todo se hubiera arruinado. Así está bien, así está perfecto. El amor más sincero de mi vida y la sonrisa más hermosa del mundo. Todo a través del vidrio de un micro que iba a no-me-acuerdo-dónde. Fue un 2x1, ¿no les parece?. Después de todo, los números, los beneficios y las ganancias lo son todo para una mente fría y calculadora como la mía.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Me pareció el mismo concepto del anterior, pero mucho, mucho mejor hecho, puesto de una forma sutil, sin entrar en la grosera obviedad

4:23 p.m.

 
Anonymous Anónimo said...

Zaisei, todo desde el comienzo (ese saranderío de que es frío y blabla) es narración del personaje. Es una narración de un narrador narrando una historia. Así que podemos decir que tu comentario está dirigido a un personaje de cuento, ahora bien: ¿no es el propio escritor de la narración narrada un personaje también?¿Y vos?¿y yo?


Comentario Aparte:
En cierta novela que leí una vez, el protagonista moría porque sí. En una escena le llega una carta que dice que va a morir, y firma el escritor. Entonces el personaje, tomando conciencia de que es un personaje, se deprime y blablabla, tanto que intenta suicidarse (fallando). Luego se niega a la muerte y trata por todos los medios de vivir. Sin embargo en una escena, se muere, sin sentido. ¿Por qué hizo esto el autor? Seguro por un inicio de locura profunda, pero bueno.. vamos a pensar que quiso decir algo, vamos a

¿Qué hago? No sé, me fui a cualquier parte..


En fin... que somos todos personajes, esperando la carta, jajaja, a veces el problema es qué va a decir esa carta. ¿Dónde está nuestro cerebro? hmm, bueno, bueno, ya basta, En serio basta.

6:49 p.m.

 

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