Disimular : (Del lat. dissimulāre). 1. tr. Encubrir con astucia la intención. U. t. c. intr. 2. tr. Desentenderse del conocimiento de algo. U. t. c. intr. 3. tr. Ocultar, encubrir algo que se siente y padece. Disimular el miedo, la pena, la pobreza, el frío. U. t. c. intr. 4. tr. Tolerar, disculpar un desorden, afectando ignorarlo o no dándole importancia. U. t. c. intr. 5. tr. Disfrazar u ocultar algo, para que parezca distinto de lo que es.

4/08/2006

Instrucciones para el costado

Instrucciones para el costado.




El arte de mirar de costado es una ciencia antigua y sin embargo contemporánea que pocos han logrado perfeccionar. Se requiere de una suma concentración y de poca subjetividad. Se debe, además, luchar contra los propios sentidos, ya que la mente tiende a enderezar y rectificar cualquier objeto que entre dentro de un ángulo de 90º grados delimitado por el iris y la retina, y es eso justamente lo que se necesita evitar.
Antes que nada, haga un examen preliminar sobre su persona. Analizece a fondo, sin dejar ningún aspecto de lado. Tome en cuenta personalidad, carácter, conocimientos sobre la física cuántica y aspectos cotidianos de su vida. Si al terminar el informe la conclusión es que usted es un ente biológico, de personalidad múltiple y carácter especial pero irritable, sin ningún conocimiento sobre física cuántica, perfecto. Es usted el sujeto indicado para proseguir. De lo contrario, también.
Tome una fotografía que caresca de figuras humanas, ( si es posible, de un paisaje desconocido para usted o al menos al que no esté acostumbrado ) fije un punto de la fotografía y observe. En ningún momento debe abstenerse u olvidarse dónde se encuentra usted. Al mirar la fotografía no sólo debe concentrarse en ella, sino también en el lugar que la rodea. Compare la imagen con la realidad y vea de costado. Intente dominar su mente y no la deje enderezar la situación que tiene ante usted. Dese cuenta de lo torcido que está el mundo de la foto que tiene en frente de sus ojos; relaciónelo con el sentido común y con las leyes de física que recuerde del colegio. Si lo logra, deberá sentirse un poco mareado, con la idea de que "algo está mal" y una expresión de fascinación en el rostro. Si este es el caso, felicítese. Ha logrado algo que pocos siquiera saben que existe. Mirar de costado.











Se lo dedico a ya saben quién.

4/03/2006

Senil

Eran notas raras. Raras, de verdad. Raras, porque me hacían recordar lo que yo quisiera recordar. Podía pasear por la vereda, con cuatro años y media galletita de chocolate, esperando el tren de las doce y cuarto que, en realidad, era un auto color marrón. Podía nadar en la pileta del club y arruinarme el pelo con cloro para que me dejara el pelo blanco en diez años, como lo tengo ahora. Si quería, la veía a la tía, ayudándonos a mentirle a mamá. O a la Ñusta, del color bordó que nunca aprendí, ya vieja, con miedo a subir las escaleras. La veía a Sol y a Lu, todavía sonriendo.
Pensar que el dicho más dicho de todos, el que habla de lo que queremos, lo que tenemos y lo que perdemos, tiene razón de ser. Pensar que los clichés son clichés y a veces también son verdades. Y nunca aprendemos. Siempre hay más, siempre hay mucho más, pero no escuchamos, no queremos saber más. Preferimos estar tranquilos. Yo lo preferí. Yo lo prefiero a veces; o muchas; o demasiadas. Es terrible. Es paz.
¿Por qué que todo lo que hacemos se quiebra, se corrompe, se termina destruyendo?...
¿Se quiebra, se corrompe, se destruye?. ¿O será que nuestro deseo, nuestra necesidad de que ese algo, esa acción o creación sea perfecta lo desarma, lo remarca, lo contrasta? Incluso en este texto el esfuerzo que se transforma en un intento de perfección lo destina a morir incompleto. Mi vanidad.
La mayoría del tiempo estamos solos, encerrados en un cuarto, uno bien chico. El mío tenía dos ventanas y un-ático. De todas maneras nunca pude entrar. No encontraba la escalera y las paredes eran demasiado oscuras, demasiado polvo.
No son más que recuerdos, memorias. Algo sin terminar. Mirar fútbol nunca me gustó del todo. Siempre me gustó mejorar.
Eran notas cortas. Demasiado cortas. Alguien las había tocado. No sé quién. Nunca lo supe. Ahora no es el tiempo. Eran notas cortas y raras. Era sábado y desaparecí.