Miguitas
Un señor quiere volar, quiere volar pero no se anima, no se anima, no se anima. Por la ventana se ve el reloj de la plaza, que da las dos de la tarde y hace un calor de locos.
Una señora sentada en un banco llueve miguitas de pan duro y las palomas gustosas vienen y comen, caminan y tambalean sus redondos cuerpos emplumados, comen y miran, vienen y se tambalean, caminan y la señora llueve miguitas.
A un gato le da hambre tanta comida y acecha. Se agacha, se desliza y es invisible. Una pata y desaparece, otra pata y desaparece, una tercera pata y desaparece. Una pata, desaparece. Al gato le encanta que el pasto le haga cosquillas en la panza. No se arrastra; acecha. Estira las garras y mueve los hombros. Se prepara. Le da hambre tanta comida.
A Laura el papá le regaló un globo rojo y redondo y que flota. A Laura le encanta y corre a la velocidad de la luz. Rápido, muy rápido, lo más rápido que puede y el globo se ríe porque llueven miguitas de pan. Laura se tropieza con una baldosa y cuarenta y cuatro palomas redondas huyen despavoridas. De la rodilla de Laura brotan dos hilitos de sangre finitos y rojos, rojos como el globo de Laura, el globo que se le escapa mientras Laura tropieza con una baldosa verde. Verde como el pasto que le hace cosquillas a un gato que tiene hambre.
En un departamento, dos chicos hacen el amor sin sábanas. Se besan y se miran y se les derrite el alma y se besan. Un globo los mira desde la ventana y sube un poco más o lo que le de el aire, hasta que se encuentra con un señor, un señor que se anima. Por la ventana se ve el reloj de la plaza, que da las dos de la tarde y un minuto y hace un calor de locos.


2 Comments:
hermoso
saludos desde mar del plata
y felicitaciones por tus textos
11:34 p.m.
Una vez tuve un globo rojo y lo saqué a ver por las ventanas. Miraba y me contaba que arriba tomaban sopa... Y sí, hacía frío, no me hacía falta un globo, era de imaginarse...
2:27 p.m.
Publicar un comentario
<< Home