Trabajo de oficina
El señor se levanta, como todas las mañanas, a las ocho dos puntos treinta, camina hasta su baño, le da cinco vueltas y media a la manija del agua caliente, toma un baño de cuatro minutos, se prepara un café con dos de azúcar y cuatro de crema, baja las escaleras, se sube a su auto y conduce a treinta kilómetros por hora. Al señor no le gustan los colores; su mente se perturba cuando los contempla. Las luces rojas lo ponen incómodo, nervioso, por lo que pasa de largo sin mirarlas. Los tonos amarillos le causan úlcera y le producen una especie de enfermedad así que decide no dirigirles atención. El verde no le causa nada; simplemente sigue conduciendo.
A las nueve dos puntos treinta, el señor estaciona su auto, desciende del mismo, camina veinte metros, sube las escaleras y entra por la puerta de su oficina. La señorita secretaria lo saluda con un cordial Buenos Días, organiza durante dos minutos ciertos papeles de alguna importancia, presiona el determinado botón y le entrega las correctas carpetas. La señorita secretaria ha estado ahí desde el momento en que estuvo por primera vez. El señor no recuerda muy bien cuándo, pero presta sobrante atención al cuerpo de la contratada; El señor siente un apego maternal, científico al estudio de la anatomía en especímenes humanos de género femenino. Las piernas, el pecho, el cuello, son obras de arte científico que deben ser apreciadas, dice. Por esa razón, la señorita le permite al señor la necesaria experimentación y posterior análisis. Dos veces al día. Cuatro veces por semana. Mañana y noche.
El señor aborrece el desorden y la hipocrecía que se producen durante la media mañana. En consecuencia y, como solución, a las diez dos puntos diez la señorita secretaria le prepara un café con tres de azúcar y dos de crema, café que el señor bebe con sumo cuidado y dedicación.
Luego de sentirse ya mejor, el señor transcribe los ciertos papeles a su computador con mucha maña, los guarda por las dudas y los reguarda por lo seguro y el tal vez de la cuestión.
El trabajo del señor conciste en una serie de calculaciones y maquinarias que, en conjunto con la inmersión de lo imaginativo y explotante del asunto, se transforman en el energizante de un gran anhelo comunal de proporsiones edificables. Sólo una tremenda persona; como es el señor, de gigante capacidad; como posee el señor, podría comprender y llevar acabo esta titántica tarea.
Para ser justo y equitativo, el señor determina y escribe el número que representa simbólicamente la cantidad de billetes que serán su sueldo cuando termine el respectivo mes. El señor jamás ha recivido una queja por parte suya a causa de la cantidad pagada, así que considera estar haciendo un buen trabajo al elegir esos números.
Una de esas mañanas, luego del estudio anatómico a su secretaria y exactamente en alguna hora, el señor observo con espanto como un ser, de carácter insectal, se deslizaba o reptaba a través de la grisacea alfombra de su muy ordenada oficina. El insecto en cuestión era, en apariencia, negro. Poseía una caparazón ( o coraza ), seguramente cubierta de mugre y bactérias; seis patas, también en apariencia negra, puntiagudas y filosas; dos filamentos sensitivos que servían como antenas, y alguna cantidad de ojos.
El señor odia a los insectos. Al verlos le urge la extrema necesidad de exterminarlos y aplastarlos contra el suelo o la pared más cercanos. Este insecto no iba a ser la excepción, así que el señor tomó una pila de diarios, la enrolló metódicamente, alzó el brazo y se dispuso a golpear firmemente sobre la hipotética víctima.
Nunca nadie supo explicar por qué, dos horas más tarde, la señorita secretaria, intentando tal vez ampliar sus conocimientos anatómicos, ingresó a la ordenada oficina y encontró, con mucha sorpresa y algo de horror, al señor, o lo que quedaba de él, aplastado; esparcido contra la grisacea alfombra. El señor, o lo que quedaba de él, hacía recordar, extrañamente, a un insecto aplastado contra la alfombra, pared o suelo más cercanos.


3 Comments:
La verdad: está bueno.
Y si nadie te postea es porque sos un hueco.. o son todos huecos.. o somos todos huecos.. Yo tampoco te iba a postear, porque eso de cambiarnos la linea del cuento de un segundo a otro sin previo aviso es bastante descortés, y me ofendí; sí, me ofendí.
Un abrazo.
12:23 a.m.
es muy raro.. hoy que tefuiste a tomar la escuela me tomo el tiempo de mirar tus narraciones....
y como dije recien tu narrracion es rara
;)
12:26 a.m.
la de recien era yo..
la enana de tu hermana
(rima)
12:26 a.m.
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